martes, 13 de enero de 2009

Continuará

Barbara Ann Russ de la Intemperie era como se llamaba de pequeña... O quizás Estela Bovary del Témpano, o Julia Rosaura de algo, o alguien.
Se encontraba allí, al lado mío. En espacio perteneciente a un experto en dolor. Fielabal Izcariote, le llamaba ella... O quizás Ostalbán Ginorio del Cid. Las vueltas del mundo nos depositaron en el vacío de ese momento. Mi abuelo le asoció con la política local del país. De cualquier modo, comenzó a convertirse y a crearse en mi cabeza justo en el momento que me dirigió las únicas palabras que me iba a dirigir ese día. "¿Esperas a alguien?" Al responderle, no me atreví a mirarla, por cortesía y por orgullo personal... para no donarle el último detalle de lo que había podido robarme del rostro mientras me observaba fijamente. Me preguntó por la diferencia de unos 50 años o más entre los otros seres de esa sala y yo. Me preguntó por presentada y por ello, se le escapó la esencia y comprendí quien era, o quizás quien quería ser y porqué. Estaba tejiendo y pausaba para escuchar conversaciones... me transportó a su juventud, cuando solo abriendo los ojos de cierta manera podía conseguir lo que fuese.

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