En un cuarto muy colorido, rebotaban números de las paredes. Tres mentes dementes contemplaban la creación de un universo paralelo, alterno, donde podían existir remotamente aparte de todo. Uno tenía un gran libro de números, otro unas gráficas en papel cuadriculado y el tercero tenía medias coloridas y un perro a su lado. Hay demasiado color para que piensen. Entonces 2 flotaron y uno permaneció... el perro se fue, y el universo todavía estaba sin descubrir. Sin población, con una única esperanza de existir.
lunes, 9 de febrero de 2009
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