martes, 24 de junio de 2008

Alergia

Mientras duerme y luego cuando se levanta, el ataque es definitivo. Los ojos supuran un líquido invisible que le sellan los párpados. La garganta pierde control de sus funciones y comienza a crujir y arder. La piel del rostro pierde su color natural y su textura. La sensación en los ojos se empeora y la parte inferior de la mano, sirve solo para aliviar por breves segundos. Las imágenes, difuminadas por las lagañas, son sensibles a la luz. El desespero, el hongo, los pelos, el polen, el clorox, la humedad, la falta, el odio, la vejez... Todos trabajan en unísono para destruirle, para evitar que viva, para que sus cuerpo no le satisfaga y en frustración poco a poco muera.