Miénteme y dime que soy tuya. Apriétame y dime que estoy verde. Que el már nos arrope ferozmente y el viento nos envuelva con su risa indeleble. Muérdeme fuerte y no me dejes ir. Que tus encias sangren sal costera y que tus ojos lloren algas marítimas. Méseme con las olas y ahógame con tu cuerpo para no escapar jamás. Cálmame con tu sangre incongruente y revíveme en otra tierra, que no sea esta. Persigamos el sol que nos da sabiduría y dejemos atrás la sombra y la tranquilidad de la vida. Encarnemos en peses, encarnemos en aves, en animales silvestres para fluir con el medio, para pertenecer al ente. Escúpeme solo cuando más no puedas. Cuando te sientas persona, cuando en el mar flotes. Mientras tanto procura en mi tu esencia para existir los dos en perpetua incongruencia.
martes, 17 de junio de 2008
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