jueves, 30 de octubre de 2008

et je veux beaucoup du chocolat

Se prende, como un fuego espeluznante que no se apaga. Palpita, palpita y palpita cada vez más fuerte. Evapora el aura con una fuerza intensa y mientras tanto le cambia los colores. Emite hondas intensas que levantan muertos y luego calienta sus almas. Insaciado, despierta el desespero que derrumba las paredes y resuena con chillidos en orejas cualquieras. Presente, transforma y con paciencia derrite músculos con facilidad. Saciado, es otra historia próxima...

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