Mientras se vestía y mientras se desaparecía, pensaba en ti. Sus ojos ocres se fijaban en blanco hacia la nada y sus uñas verdes hacían de tu corazón latir. Su vientre vacío temblaba de angustia... tu ausencia febril le quemaba las pestañas. La casa vacía le olía a rosas muertas y su aliento de noche supuraba sangre. La angustia de vivir le corría por las venas y esta noche solamente le hacías falta tu.
jueves, 9 de octubre de 2008
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