Calla calla. Hasta hace unos segundos te di casita. Ahora, vuelves aquí a donde mi? Estaba decidido de que ya no me querías, de que ya tu vientre no quería engendrarme. Tus palabras no me valen ya de nada. Mis sábanas no me huelen a ti. Cuando partiste se me secó el alma y contigo se fueron todas mis debilidades. Ahora soy igual que mi propia imagen en el espejo. Proyectamos la remota esencia de algo pero no hay nada ahí. Soy un narciso, soy mi propia obsesión. Solamente soy. Te diría que la vida no me tiene sentido pero ya son palabras vacías. Te culparía pero soy inerte. Me ahogué en la falta de llanto. Me suicidé sin saber porque. Tengo recuerdos de lo que fui pero no entiendo. No palpo. Sentimientos como amor, deseo, tristeza, odio los reconozco por símbolos y si los contemplo, se repelen en mi hipotálamo. Soy pasa, sin arrugas. A que viniste? Juntos nos estrellamos en un coral y al parecer a ti te llevó la marea. Reviviste en orillas ajenas repetidas veces mientras yo, tratando de sanarme, morí. Soy un sedimento; ruinas incoherentes que reviven nada. En concreto no soy y estas palabras me dibujan. Comprueban que fui y es lo que queda. Enamórate de ellas y olvidate de mi que morí en el coral, cuando murió mi corazón.
jueves, 17 de abril de 2008
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