
Estábamos allí en lo que algunos llamaron espacio. Alrededor de poca vida nos concentrábamos en nosotros mismos, en vivir, en simplemente ser. Dentro de lo que comenzó a ser naturaleza, de aquel espacio que prometía vida ingenua se interrumpió todo con un elemento deteriorador. El tiempo. Derritió todas las esperanzas de lo que pudimos ser, y consigo se llevó la naturaleza que nos perpetuaba. Emergíamos hijos bastardos del tiempo, esclavos de él y destruíamos toda la naturaleza de nuestra esencia, evolucionando con secunderos en el subconsciente. Regueros de cosas fruto de un vientre femenino somos. El tiempo nos dejó amorfos y sobrevivimos por accidente con vestigios de una naturaleza que no existe que en algún momento fue nuestra esencia.
[Para: Rubí]
lunes, 7 de abril de 2008
Dalí.
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