lunes, 7 de abril de 2008

Dalí.


Estábamos allí en lo que algunos llamaron espacio. Alrededor de poca vida nos concentrábamos en nosotros mismos, en vivir, en simplemente ser. Dentro de lo que comenzó a ser naturaleza, de aquel espacio que prometía vida ingenua se interrumpió todo con un elemento deteriorador. El tiempo. Derritió todas las esperanzas de lo que pudimos ser, y consigo se llevó la naturaleza que nos perpetuaba. Emergíamos hijos bastardos del tiempo, esclavos de él y destruíamos toda la naturaleza de nuestra esencia, evolucionando con secunderos en el subconsciente. Regueros de cosas fruto de un vientre femenino somos. El tiempo nos dejó amorfos y sobrevivimos por accidente con vestigios de una naturaleza que no existe que en algún momento fue nuestra esencia.

[Para: Rubí]

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