Unos cuadros de plástico azules y crema juegan dentro de ojos azules y blancos. No deciden nada sobre su esencia y reposan inertes debajo de un escritorio inventado. Aparentan senectud y por equivocación proyectan color entre cuatro paredes de poca vida. Sugieren horas de compañía y ofrecen apoyo psicológico. Visten con faldas maderas rehusadas de 4 patas y reviven mi vida bajo teclas, plumas y bizcocho.
domingo, 6 de abril de 2008
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